martes, 16 de diciembre de 2008

El dinero y mi irremediable necesidad de poseerlo


A veces creo que no importa si hoy gano $200 y mañana me suben el sueldo a $1000 igual no me va a alcanzar para maldita sea la cosa!.

Hasta que punto me he hecho dependiente de esos papelitos verdes y monedas doradas y plateadas? Mmm, no lo sé, creo que tengo un nivel de dependencia parecido al del resto de los mortales que lo necesitan para vivir según el estilo de vida al que están acostumbrados.

Y aquí se encuentra el meollo del asunto: ESTILO DE VIDA AL QUE ESTÁN ACOSTUMBRADOS O ACOSTUMBRÁNDOSE, que al fin y al cabo, para mí son lo mismo. Me explico: En el primer caso puede que mis padres durante toda mi vida me hayan tenido acostumbrada a comprar y usar ropa de marca, comer comida costosa en restaurantes de renombre, estudiar en escuelas y colegios privados, etc… Este ritmo de vida tiene un costo muy alto y para mantenerlo es necesario ganar cierta cantidad de dinero y gastar, gastar y gastar. El segundo caso es cuando durante la infancia y adolescencia del individuo (YO) no tuvo les privilegios o lejos antes enumerados y ahora su sueldo le permite comprar y pagar por cosas que antes no imaginaba, ejemplo: TV cable, banda ancha, salidas con los amigos de clase media alta, cenas románticas costosas, paseos y viajes, etc. Donde se da el mismo escenario gastar, gastar y gastar.

Algunas veces me pongo como meta no gastar tanto y bajar el ritmo de endeudamiento pero no siempre se puede. Creo que es como hacer dieta, a veces la carne y la voluntad son débiles.

Este 31 de Diciembre de 2008 voy a comprometerme (en la medida de lo posible, porque también soy humana) a reducir mis gastos… Cómo hacerlo? Eso es tema de otro post, lo bueno es que no hay presión, ni siquiera es 31 de Diciembre aún =).

jueves, 11 de diciembre de 2008

Aniversario y Mesiversario

El tiempo no siempre es valorado o medido de la misma manera por todas las personas. Para muchos tres años y un mes no son más que un suspiro en sus vidas; para otros es una vida entera.

Más que la cantidad de meses (37) o días (alrededor de 1110) lo importante es el compendio de acontecimientos que hemos vivido en este lapso de tiempo. La cantidad de cosas que han pasado y que aún hoy me sorprende mirar atrás y ver cuanto hemos avanzado.

Hoy solo puedo pensar en la noche en que te conocí, que a veces parece tan lejana y otras veces parece ayer; el día en que te arriesgaste a ser mi novia, mi pareja. Cuando vi contigo el amanecer por primera vez. O aquella vez en que por primera vez peleamos y por su puesto la última batalla campal que hemos tenido.

Tú has llegado a mi vida para darle sentido y permitirme encontrar lo que yo creí nunca hallar: LA MUJER DE MI VIDA. Haberte propuesto Matrimonio, aunque no sea bendecido oficialmente fue, es y estoy segura que seguirá siendo la decisión más acertada que he tomado.

Tres años un mes no son nada en comparación de todo lo que nos espera por vivir… Le pido a Dios a diario nos permita estar muchos muchos años juntas…

Feliz aniversario y mesiversario

martes, 9 de diciembre de 2008

Las Fiestas de Quito y el bendito Chuchaqui!!!


Qué belleza que son las fiestas de Quito!!! Con todos sus altos y bajos; ya saben la corrida de toros y sus detractores, los desfiles de la confraternidad en el norte y sur de la ciudad, el campeonato de 40, la farra loca en la Mariscal y el correspondiente chuchaqui.

Ese campeonato de 40… jamás había ganado un campeonato de 40, una sola vez llegue a la final, estaba en el cole y perdimos con mi pareja por lo que fuimos vice campeonas mmm (peor es nada). Pero este año se me fue la mala suerte y quedamos campeonas con mi ratoncita y le ganamos nada más y nada menos que a las duras del 40 la “Chachi y la Flak”.

Tal vez se pregunten por qué cuento todo esto, por qué este preámbulo??? Porque de aquí se deriva mi chuchaqui, resulta que el premio fueron cervecitas para las campeonas y una cosa lleva a la otra…

Ojo, que no me pegue la borrachera del siglo pero si una buena chuma que me tuvo dando las vueltas en la cama (eso dice la ratoncita) porque según yo, caí cual piedra.

Al día siguiente, como buena Ecuatoriana, me fui a sacar el chuchaqui a punta de mariscos y más bielas (poco bestia…) pero tal como era de esperar no dio resultado y me encontré pidiendo perdón por todas mis culpas y pecados a Dios durante gran parte de la mañana hasta la hora del almuerzo cuando, (Gracias a Dios), mi familia se fue a almorzar fuera y tuve la oportunidad de sacar de mi organismo todo lo que había desayunado… y ahí viene la frase célebre de la semana: “Vomité y resucité”

Palabras que no se llevan muy bien juntas pero que ese día eran la mejor descripción de mi sentir físico y emocional. Insisto lindas fiestas.

Eso es todo por hoy… y ¡Qué Viva Quito!!!!

domingo, 7 de diciembre de 2008

Otra perspectiva y presentación

Luego de una larga pero muy larga separación de este blog solamente puedo decir que he estado algo ocupada...

Pero tampoco me he olvidado de lo que quiero proyectar y transmitir a través de esta útil herramiento como es un blog. Y bueno... quiero mostrarme tal cómo soy; tener por fin mi propio y único diario en línea en el que pueda pueda compartir una parte de mi con cualquiera que entre en esta página.

Entonces, empecemos por lo primero: ejem ejem, soy lesbiana, vivo en Quito y tengo una relación fantástica... 3 años y casi un mes con la mujer de mi vida. Aún no salgo del clóset, aunque mis padres y mi hermana ya lo saben y un selecto número de amigos que me rodean. Soy aún joven (come on... 24 significan que soy joven jejejeje) gracias a Dios y al sacrificio de mis padres tengo una carrera y estoy pensando en empezar otra para complementar la primera.

Tengo una debilidad muy grande por las cosas dulces, o sea, golosa jejeje pero en el buen sentido.
Me encantan los deportes especialmente el baloncesto y el fútbol (Liga campeón de América!!!!!!) y por lo pronto es lo más que puedo decir. Suficiente para esta entrada...

sábado, 2 de febrero de 2008

Asamblea Constituyente en Montecristi y el Matrimonio Gay.


Ciertamente, se ha hablado sobre la posibilidad de que la Asamblea Constituyente apruebe el “matrimonio homosexual”.

Como es de esperarse la sociedad saltó ofendida por tamaña “inmoralidad” y puso el grito en el cielo ante tanta “perversión”.

Yo quisiera abordar este punto desde varios aspectos que, yo, como lesbiana y desde mi punto de vista muy personal, alcanzo a entender.

En mi opinión personal, antes de estar armando debates sobre el matrimonio homosexual, considero que se debería buscar la forma de que se respete nuestros derechos de PERSONAS. Somos gente y todos debemos atenernos a las leyes de la sociedad en la que vivimos, por lo cual también estamos sujetos a la aplicación y respeto de nuestros derechos.

Considero que es prioritario el que nuestros derechos estén escritos de forma explícita en la ley. El derecho a que se nos respete y a que no se nos discrimine por nuestra tendencia sexual. Que la ley nos ampare como ciudadanos, como personas es más importante que buscar nos legalicen el matrimonio y las adopciones.

Basta de golpizas y de escupitajos. Basta de rechazos y de discriminación. Somos parte activa de la sociedad, tenemos trabajos en los que nos descuentan los aportes al Seguro Social, pagos impuestos prediales, a la renta, IVA e ICE. Y aún así, no estoy segura de que si alguien me arremete por mi condición y preferencia sexual, el policía más cercano esté dispuesto a ayudarme.

Quisiera que las autoridades locales y nacionales nos dieran la mano que directa o indirectamente nos han negado siempre y nos ayuden a salir de la clandestinidad. Desmitifiquemos a la homosexualidad y mostrémosle al mundo la verdad sobre nosotros.

Yo aún no salgo del clóset, porque siento que no tengo las garantías necesarias o suficientes para hacerlo y continuar mi vida tal como está. Tengo miedo de que me echen de la casa de mis padres, del trabajo, la universidad o si no me echan, tengo miedo a que me discriminen.

Quisiera hacerle entender al mundo de que yo soy lo que soy, a pesar de que no tenga junto a mí a un hombre como compañero de vida. Que sigo siendo yo aunque ahora se descubra que la persona que amo es una mujer.

Viendo el problema desde el punto de vista de la Iglesia Católica, “la familia, núcleo de la sociedad” se vería en peligro y por tal motivo la misma sociedad y su estructura peligrarían.

Pero sin meterme demasiado en principios filosóficos y sociológicos; ese pronunciamiento se fundamente en la reproducción humana, ya que de esta forma la sociedad como la conocemos hasta ahora, asegura su permanencia. Es por esto que la sociedad apoya a la unión heterosexual, por mera supervivencia. Pero esta sociedad tan cruel, no es la ideal. La colectividad social no espera que los miembros como individuos alcancen la felicidad, ya que esta solo puede alcanzarse en conjunto.

Por esto, nunca alcanzamos a ser totalmente felices, siempre nos falta algo, siempre estamos incompletos. Ansiamos lo que no podemos tener pero a la vez menospreciamos lo que tenemos. Todos los de clase y media y pobres desean dinero y rompen sus espaldas para conseguirlo; sacrificando su salud y su hogar. Los ricos cambiarían todo su dinero por amor y afecto, por poder compartirlo con alguien. Nada es completo porque nuestro mismo modelo social nos impide alcanzar la felicidad completa.

Hombre y hombre o Mujer y mujer, no van a dejar frutos, por lo que es inaceptable ese tipo de uniones. Yendo más allá de la biología, si yo me siento a gusto con mi pareja mujer y ella conmigo ¿Cuál es el crimen?

“Es antinatural” gritan unos “asquerosas” dicen otros. ¿Qué es natural? Me imagino que la respuesta viene otra vez por el lado de la reproducción. El único objetivo del hombre en la tierra es reproducirse, sino deja su semilla o esta no germina, pues es el hombre no ha cumplido con su destino trascendental. Para mí esas son patrañas.

El hombre es más que semen y la mujer es más que un óvulo. No creo que mi único propósito en el mundo sea tener hijos, y que si no los tengo nunca me realizaré como mujer. Siento que existen otros campos y ámbitos en los que me puedo sentir realizada, como es el campo familiar (padres, hermanos, tíos, sobrinos, perros, gatos, etc.), campo profesional (ingenierías, maestrías, postgrados, diplomados, etc.), campo laboral (directora, supervisora, subgerente, gerente, vicepresidente, presidente, dueña de mi propia empresa, etc.), ámbito deportivo (cualquier deporte en que pueda destacar o que simplemente lo practique por distracción) ámbito amoroso (mi pareja). Puedo ser feliz sin un hombre o sin hijos, al igual que todo ser humano que se proponga ser feliz y vencer a la adversidad.

Otro punto delicado a tratar es la imagen del mundo GLBT. ¿Qué piensan de nosotros las personas ajenas al ambiente GLBT? Voy a transcribir las palabras de mi propia madre al respecto:

“Sucios, anormales. Ojala esa gente se muriera. No se porque Dios los creo.”

Bueno, ahora es fácil entender porque no quiero salir del clóset. Mi madre es una persona relativamente joven de 48 años de edad, de clase media de Quito. Creció dentro de un hogar sumamente conservador y aún vive bajo ese esquema. Motivo por el cual soy su dolor de cabeza más grande. Preguntas tales como: “¿Por qué mi hija no tiene novio?, ¿por qué solo sale con sus amigas? ¿Estará algo mal con mi hija?” seguramente se las ha planteado los últimos dos años.

Pero ¿cuál es el temor de mi madre a que yo sea lesbiana? Tal vez, esa generación a la que pertenece mi madre creció pensando que la homosexualidad es una enfermedad mental. Que además va en contra de toda higiene y moral. (“Dios creó hombre y mujer”). Además que la imagen que mi madre tiene en la cabeza es que todos los homosexuales son travestis o transexuales o transgéneros. Que todos los homosexuales hombres quieren ser mujeres y que todas las homosexuales mujeres queremos ser hombres.

Déjenme decir en mi defensa que el mundo no es blanco o negro, muchos tonos intermedios existen; eso mismo ocurre con las preferencias sexuales de las personas. Muchos y muchas homosexuales son como mi madre se imagina; otros no. Yo personalmente soy muy feliz de ser mujer y me considero una persona totalmente normal, que puede jugar fútbol un día y al siguiente usar falda.

Otra idea generalizada es que los GLBT somos promiscuos, que no tenemos una pareja estable y que tenemos un apetito atroz por el mismo sexo; tal es el caso que si alguna mujer tradicional (old school) en mi entorno se entera que soy lesbiana, va a pensar que estoy en busca de una aventura con ella. Que si la mira de frente es porque me gusta, que si le rozo la mano es porque la deseo, etc.

Lo mismo que mencione anteriormente sobre las preferencias sexuales, las personas son únicas y cada una tiene un nivel de libido diferente. Puedo decir que conozco a varias parejas heterosexuales que tienen muy alto el apetito sexual por lo que no creo que una característica de los homosexuales sea una voracidad sexual mal reprimida.

Ahora, que es sencillo entender que cuando vives en la clandestinidad puedes creer, erróneamente, que lo que sientes y vives solo te pasa a ti. De ese modo, piensas que debes agradecer al cielo si alguien con la misma tendencia se fija en ti.

Y sueles entrar al “Ambiente GLBT” de la mano de cualquier persona que te haga caso. Es por esto, que hasta encontrar una pareja definitiva, los miembros de la comunidad GAY, suelen tener varias experiencias sexuales y sentimentales.

Pero volviendo al tema inicial, el matrimonio homosexual, creo que al ser todos iguales para la ley, esta debería ampararnos y brindarnos los mismos derechos que se les otorga a los heterosexuales que buscan casarse ante los hombres. (No me quiero ni meter con la Iglesia, elemento caduco que jamás dará su brazo a torcer, y porque no necesito de ellos para tener un contacto directo con Dios que habita en mi corazón y que me ama tal como soy, caso contrario no estaría aquí)

Pedimos respeto y amparo sobre los bienes que compremos como pareja. Pedimos que si fueron adquiridos bajo este esquema se nos proteja con un contrato matrimonial, de modo que en caso de separación o muerte de una de las partes de la pareja la otra tenga derecho al 50% de los bienes bajo la sociedad conyugal. Pedimos seguridad y que se nos garantice el amparo de la ley ante cualquier eventualidad. Por lo pronto creo que es todo lo que deberíamos exigir, más que pedir a la sociedad ecuatoriana.

Espero estas líneas no se queden como una mera opinión si no que sean una motivación para abrir un debate sobre los derechos GLBT y ojala para empezar a estructurar planes de acción para hacer de esta una sociedad más incluyente.